Ucrania ejecutó uno de los mayores ataques con drones contra territorio ruso desde el comienzo de la guerra, una ofensiva que obligó a activar las defensas aéreas y puso en alerta a Moscú. Según las autoridades rusas, decenas de aeronaves no tripuladas fueron detectadas sobre varias regiones del país.
Uno de los principales objetivos fue una refinería clave ubicada en las afueras de la capital rusa. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron columnas de humo y varios incendios, mientras equipos de emergencia acudían a las zonas afectadas. Las autoridades informaron que algunos edificios residenciales y estructuras industriales también sufrieron daños.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, calificó la ofensiva como un ataque “a gran escala” y aseguró que los sistemas antiaéreos lograron interceptar gran parte de los drones. No obstante, varios aparatos consiguieron atravesar las defensas y alcanzar objetivos estratégicos.
La operación representa una nueva escalada en el conflicto y evidencia la creciente capacidad de Ucrania para atacar instalaciones ubicadas a cientos de kilómetros del frente de combate. Analistas consideran que estos ataques buscan afectar la infraestructura energética y logística rusa.
Mientras tanto, las autoridades rusas anunciaron el inicio de investigaciones sobre los hechos y no descartaron una respuesta militar. La ofensiva ocurre en medio de una nueva fase de intensificación de la guerra, que ya supera cuatro años de enfrentamientos entre Moscú y Kiev.