Tras el terremoto que afectó a la región, diez viviendas ubicadas en el sector de la carrilera, en la vereda Kilómetro 41 de Manizales, cedieron y se desplazaron cerca de 12 metros hacia el río Cauca. En el lugar residían 22 personas y, pese a la magnitud del movimiento del terreno, ninguna murió ni sufrió heridas graves.

La emergencia ocurrió cuando parte de los habitantes se encontraba fuera de sus viviendas trabajando. Dos personas quedaron atrapadas entre los escombros, pero fueron auxiliadas y rescatadas por un vecino. La mayoría de las estructuras quedaron destruidas y las familias perdieron viviendas, pertenencias, terrenos y, en algunos casos, sus fuentes de ingresos.

Los damnificados han recibido alimentos, ropa, elementos de emergencia y acompañamiento de las autoridades y particulares. Ahora esperan que se determine el futuro de la zona y se estudien alternativas de reubicación, debido al riesgo que representa permanecer cerca del cauce del río. Las familias piden que la atención continúe mientras buscan reconstruir sus vidas después de la emergencia.