Al menos 16 personas murieron y más de 40 resultaron heridas tras una ofensiva rusa con misiles y drones contra Kiev y sectores de la región durante la noche del miércoles y la madrugada del jueves. El ataque se prolongó durante varias horas y dejó daños en edificios residenciales y otras estructuras civiles.

Entre las zonas afectadas se encuentran un edificio de apartamentos, una escuela y un hospital infantil. Mientras avanzaban las labores de rescate, los equipos de emergencia buscaban personas entre los escombros, mientras familiares esperaban información sobre sus seres queridos.

De acuerdo con la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia empleó una combinación de misiles y drones en la ofensiva. Las autoridades de Kiev han señalado que la capacidad para detener los proyectiles balísticos continúa siendo uno de los principales desafíos, en medio de la escasez de interceptores para los sistemas Patriot.

La repercusión de la ofensiva también alcanzó a países vecinos. Polonia activó su aviación ante la amenaza procedente de Ucrania, mientras Rumania desplegó aeronaves y reportó la presencia de drones en su territorio. Moldavia, por su parte, informó del ingreso de otro aparato no tripulado cerca de su frontera con Ucrania.

Frente a la intensidad de los ataques, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, volvió a solicitar mayor respaldo internacional y más sistemas de defensa aérea. Rusia, entretanto, sostiene que sus objetivos eran instalaciones vinculadas con la producción militar, centros logísticos y depósitos en Kiev y sus alrededores.