El combustible que salió de un camión cisterna accidentado en la vía La Línea llegó a varias fuentes hídricas de Calarcá y mantiene activa la emergencia ambiental. Desde el 31 de octubre, Empresas Públicas de Calarcá (EMCA) mantiene cerrada la toma de agua de San Rafael para evitar que el ACPM ingrese al sistema de abastecimiento del municipio.

La situación también ha obligado a ajustar la operación del acueducto. Según el gerente encargado de EMCA, Jhon Herwis Herrera, el municipio está recibiendo entre 117 y 120 litros de agua por segundo desde el río Santo Domingo, frente a los 140 que necesita normalmente. Aunque el servicio se ha mantenido, algunos sectores han tenido interrupciones y la empresa no descarta distribuir el agua por turnos. Si algún barrio permanece más de 12 horas sin suministro, se contempla recurrir a carrotanques.

Mientras tanto, la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ) continúa instalando barreras y filtros para contener el combustible. La emergencia afecta la quebrada El Salado, el río Santo Domingo y otros afluentes aguas abajo. La entidad también adelanta recorridos y tomará muestras de agua, suelo y biodiversidad para establecer el alcance del daño y definir cómo se realizará la descontaminación.

Ante el riesgo de contacto con el combustible, las autoridades pidieron evitar los baños y las actividades recreativas en la quebrada El Salado, San Rafael y los ríos Santo Domingo y Verde. La atención podría extenderse entre 20 y 30 días, según las estimaciones conocidas por EMCA, mientras continúan los trabajos para recuperar las fuentes afectadas.