El gasto en salud de los hogares colombianos aumentó 57,3 % entre 2022 y 2025, según un informe de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (Afidro). El estudio advierte que este incremento afecta principalmente a los hogares de menores ingresos y a las zonas rurales del país, donde el acceso a servicios y medicamentos se ha vuelto más limitado.

De acuerdo con el informe, el aumento del gasto de bolsillo —dinero que las familias deben pagar directamente para acceder a atención médica o medicamentos— está relacionado con barreras en el sistema de salud, como retrasos en citas, demoras en la entrega de fármacos y dificultades administrativas en las EPS. Esta situación ha obligado a muchos pacientes a asumir costos propios para continuar sus tratamientos, trasladando la carga económica a los hogares.

El impacto es desigual: entre 2022 y 2024, los hogares más pobres aumentaron su gasto en 63,4 %, mientras que en los de mayores ingresos el incremento fue de 15,3 %. Además, en 2025 más del 60 % de los ciudadanos de bajos recursos reportó no recibir medicamentos por falta de disponibilidad, lo que ha impulsado la automedicación y reducido la confianza en el sistema de salud, especialmente en zonas rurales donde el aumento del gasto fue de 61,7 %.