En medio de una profunda crisis económica y del aumento de las presiones ejercidas por Estados Unidos, el gobierno de Cuba aprobó el mayor paquete de reformas económicas en varias décadas. La Asamblea Nacional dio vía libre a 176 medidas orientadas a flexibilizar el modelo económico y aumentar la participación del sector privado.
Las reformas contemplan cambios significativos como la autorización de bancos privados, una mayor autonomía para las empresas estatales, la apertura a inversiones de cubanos residentes en el exterior y la eliminación gradual de algunos subsidios universales. También se permitirá una mayor participación del capital privado en sectores tradicionalmente controlados por el Estado.
El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció problemas internos y la necesidad de transformar el modelo económico, al tiempo que atribuyó parte de la crisis a las sanciones y restricciones impuestas por la administración de Donald Trump. El mandatario afirmó que las medidas buscan garantizar la sostenibilidad del sistema y aumentar la producción nacional.
El nuevo plan incluye además una descentralización administrativa que otorgará mayor poder a los municipios y permitirá a las empresas realizar operaciones de comercio exterior con menos intermediación estatal. El Gobierno cubano espera que estas decisiones ayuden a enfrentar la escasez de alimentos, los apagones y la disminución de ingresos en divisas que afectan a la isla.
Aunque economistas consideran que se trata de uno de los cambios más ambiciosos desde la revolución de 1959, también advierten que persisten dudas sobre la capacidad del Estado para implementar las reformas y sobre el impacto que tendrán en una población golpeada por años de dificultades económicas.