El regreso de las lluvias al Quindío cambió las necesidades de muchas familias que resultaron afectadas por el sismo, especialmente en las zonas rurales.

Los daños en los techos de numerosas fincas han permitido el ingreso de agua, poniendo en riesgo los enseres que permanecen dentro de las viviendas. Por eso, ahora se requieren con mayor urgencia plásticos, carpas y elementos para proteger las casas.

Sebastián Restrepo, líder voluntario en el departamento, explicó que las ayudas están siendo articuladas con los coordinadores del Comité de Cafeteros, quienes conocen las comunidades rurales y permiten identificar dónde se necesitan con mayor prioridad.

El llamado es a no concentrar las donaciones en un solo punto y, en cambio, coordinar su entrega a través de los responsables establecidos en cada municipio, con el propósito de que los elementos lleguen a las familias que realmente los necesitan.