El terremoto del pasado 10 de agosto también empieza a sentirse en el bolsillo de los pereiranos. La destrucción de viviendas y el desplazamiento de familias damnificadas han reducido la oferta de inmuebles disponibles, generando mayor presión sobre el mercado de los arriendos.

Familias que tuvieron que abandonar sus viviendas por daños estructurales o por las condiciones de seguridad ahora buscan nuevos lugares para vivir, mientras la ciudad enfrenta una menor disponibilidad de inmuebles.

Aunque esta situación ya genera preocupación entre quienes buscan vivienda, todavía no existen cifras oficiales que permitan establecer que el terremoto haya provocado un aumento general de la inflación en Pereira.

El impacto económico de la emergencia también se suma a los gastos que deben asumir las familias damnificadas durante el proceso de recuperación, mientras avanza la evaluación de las viviendas afectadas y se define el futuro de quienes no pueden regresar a sus hogares.