40 años de ciencia y prevención: el Observatorio de Manizales que nació tras la tragedia del Nevado del Ruiz
A cuatro décadas de su creación, el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Manizales conmemora su origen marcado por la tragedia del Nevado del Ruiz. La institución nació el 1 de abril de 1986 en Manizales, pocos meses después de la erupción del 13 de noviembre de 1985 que dejó cerca de 25 mil víctimas y destruyó a Armero. El desastre evidenció que existían señales previas —sismos, explosiones y cambios en el glaciar—, pero no había un sistema integrado que permitiera interpretarlas y alertar oportunamente.
La creación del Observatorio respondió a la necesidad urgente de organizar el conocimiento científico y convertirlo en monitoreo permanente. Liderado inicialmente por expertos vinculados a Ingeominas (hoy Servicio Geológico Colombiano), el proyecto se construyó desde cero, con trabajo en campo, turnos extensos y la instalación de redes de vigilancia en zonas de difícil acceso como el macizo del Ruiz. Con el tiempo, la experiencia de Manizales impulsó la creación de otros observatorios en el país y consolidó una red nacional para el estudio de la actividad volcánica.
Hoy, desde su sede en la ciudad, el Observatorio opera de forma ininterrumpida con un equipo interdisciplinario que monitorea en tiempo real 13 volcanes del norte de Colombia. A través de sensores, cámaras y análisis geofísicos y geoquímicos, los científicos interpretan cada señal para emitir alertas tempranas y reducir riesgos. Su misión, heredada de la tragedia de 1985, es clara: transformar la ciencia en prevención para evitar que una catástrofe similar vuelva a repetirse.





