Del “swipe” al cansancio: la fatiga emocional detrás de las citas en línea

Del “swipe” al cansancio: la fatiga emocional detrás de las citas en línea

Descargar Tinder, Bumble o Inner Circle toma minutos. Crear el perfil, un poco más. Elegir fotos, escribir —y borrar— la biografía, decidir si uno es de perros o gatos. Luego empieza el ritual: deslizar. Derecha es posibilidad. Izquierda, descarte. Dos segundos por rostro. Dos segundos por historia.

Una encuesta de Forbes Health (2025) reveló que el 78 % de los usuarios de apps de citas en Estados Unidos se siente emocional, mental o físicamente cansado por su uso. El desgaste atraviesa generaciones y es mayor en mujeres. Las razones: dificultad para conectar (40 %), decepción (35 %), rechazo (27 %), conversaciones repetidas y “ghosting”. La lógica del catálogo —muchas opciones, poco compromiso— termina erosionando el interés.

“La cultura del swipe nos hace sentir reemplazables”, afirma María Montes, vocera de Inner Circle. Cuando siempre hay otra opción a un movimiento de distancia, el esfuerzo baja y las conversaciones se vuelven superficiales. En Colombia, agrega, crece la intolerancia al bajo esfuerzo y la búsqueda de entornos donde las personas se sientan elegidas.

La psicóloga Diana Ducuara lo explica como “fatiga de vitrina”: demasiadas opciones confunden el deseo y generan insatisfacción constante. El impacto no es menor. El “ghosting” repetido afecta autoestima y expectativas. “No es una bobada, genera tusa”, dice.

Frente a la sobresaturación, surgen alternativas. Daily Lover, emprendimiento colombiano, propone citas organizadas sin algoritmo: entrevista previa, afinidad por estilo de vida y encuentro presencial. En cuatro meses, reporta 120 citas y ocho parejas activas. La apuesta es ir más despacio.

A la fatiga se suma otra inquietud: la autenticidad. En un entorno con perfiles falsos, bots e IA, la confianza es central. Según Kaspersky, el 21 % de colombianos que buscan pareja en plataformas digitales ha enfrentado estafas románticas.

Las apps no desaparecerán —Tinder lideró descargas en 2025, según AppTweak—, pero el rumbo parece claro: menos deslizar y más conversar. La tecnología puede ser puente, no destino. Porque el amor, al final, no se elige como un producto: se construye.

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