El mercado laboral del campo cerró 2025 con su mejor balance en años

Lejos de las grandes ciudades, el mercado laboral rural cerró 2025 con cifras que rompieron tendencias históricas: más personas trabajando, menos desempleo y un sector agropecuario que volvió a ganar protagonismo en la economía del país.

Las estadísticas oficiales del Dane y del Ministerio de Agricultura muestran que 4,8 millones de personas estaban ocupadas en zonas rurales al cierre de 2025, la cifra más alta registrada en años recientes. Este resultado se dio en un contexto favorable para el empleo en general, con una tasa nacional de desempleo del 8,9%, una de las más bajas desde inicios de siglo.

El crecimiento del empleo rural estuvo estrechamente ligado al desempeño del sector agropecuario. 3,4 millones de trabajadores se desempeñaron en actividades como agricultura, ganadería, pesca y silvicultura, lo que significó 103.000 ocupados más frente a 2024 y el mejor registro del sector en seis años. La recuperación productiva del agro tuvo un impacto directo en la demanda de mano de obra.

Este comportamiento también se reflejó en la reducción del desempleo en el campo. Durante 2025, la tasa de desocupación rural se ubicó en 6,7%, el nivel más bajo en siete años, contrastando con un rezago histórico que por décadas afectó a la población campesina.

Desde el Gobierno, el Ministerio de Agricultura explicó que este resultado está asociado a las políticas de fortalecimiento del sector y a los avances en la reforma agraria. Para la ministra Martha Carvajalino, el crecimiento del empleo rural tiene un efecto directo sobre la economía popular y la seguridad alimentaria.

El buen momento del campo coincidió con un crecimiento del 4,7% de la actividad agropecuaria a septiembre, según el Índice de Seguimiento Económico del Dane. A nivel nacional, el país cerró el año con 23,8 millones de personas ocupadas, lo que representó 791.000 empleos más que en 2024, junto con una tasa de ocupación del 58,6%.

Pese a los avances, las brechas persisten. La informalidad laboral se mantuvo en 55,5%, con mayor peso en las zonas rurales, donde predomina el trabajo por cuenta propia. Aunque el campo registra menos desempleo que las ciudades, la calidad del empleo sigue siendo un desafío pendiente.

El balance de 2025 confirma un cambio de tendencia en el mercado laboral rural, pero deja abierta la tarea de convertir ese crecimiento en empleos más estables y con mejores condiciones para la población campesina.

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