La historia de Omar Salazar: no abordó el avión siniestrado de la FAC por su perro
Minutos antes de despegar, la rutina de un grupo de militares se vio alterada por un detalle que, sin saberlo, marcaría la diferencia entre la vida y la muerte para uno de ellos. Omar Salazar Páez tenía previsto abordar el avión de la Fuerza Aérea Colombiana que se accidentó el pasado 23 de marzo en zona rural de Putumayo. Sin embargo, una revisión de último momento impidió que continuara en el vuelo.
De acuerdo con lo conocido, el uniformado ya se encontraba dentro de la aeronave junto a su perro Odin, cuando un superior le indicó que debía descender debido a que el peso total había superado el límite permitido. La mascota no había sido incluida previamente en el cálculo.
Mientras el avión partía sin él, Salazar quedó a la espera de una nueva asignación de vuelo, sin imaginar lo que ocurriría poco después.
Tras conocerse el siniestro, el soldado se dirigió al lugar para apoyar las labores, encontrándose con una escena que, según su entorno cercano, lo dejó profundamente impactado por la pérdida de varios de sus compañeros.
El accidente ocurrió cuando el avión tipo C-130 Hércules despegó desde el aeropuerto de Puerto Leguízamo con destino a Puerto Asís, pero perdió altura a pocos kilómetros de la pista y terminó estrellándose en una zona selvática de difícil acceso.
El hecho dejó cerca de 70 personas sin vida y más de 50 heridas, convirtiéndose en uno de los episodios más graves de la aviación militar en el país.
Hoy, el soldado reconoce que ese cambio inesperado le permitió seguir con vida, en medio de un momento que quedará marcado por la tragedia y el recuerdo de quienes no regresaron.





