Páramo Chilí–Barragán sigue sin plan ambiental tras casi una década de su delimitación
A casi diez años de su delimitación oficial, el páramo Chilí–Barragán sigue sin un Plan de Manejo Ambiental, lo que mantiene en alerta a comunidades y líderes sociales de Quindío, Tolima y Valle del Cauca.
El páramo Chilí–Barragán se extiende sobre territorios de Calarcá, Córdoba, Génova y Pijao en Quindío; Cajamarca, Chaparral, Ibagué, Roncesvalles, Rovira y San Antonio en Tolima; así como Sevilla en el Valle del Cauca. Pese a su relevancia ambiental y a su función como regulador hídrico, el complejo no cuenta con un instrumento que establezca reglas claras para su conservación.
La preocupación fue expuesta por Mónica Flórez, líder social del municipio de Pijao y coordinadora del programa Cittaslow, quien denunció que desde 2016, año en el que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible delimitó el páramo, no se ha avanzado en la adopción del Plan de Manejo Ambiental. La activista radicó una solicitud formal ante la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ) exigiendo el cumplimiento de esta obligación.
Entre los factores que hoy presionan el ecosistema, Flórez señaló la expansión del cultivo de aguacate hass en zonas cercanas al páramo y el aumento de actividades turísticas sin regulación adecuada. Según explicó, estas dinámicas han incrementado el tránsito de personas y vehículos, generando riesgos para la fauna y la estabilidad ambiental del territorio.
La resolución de delimitación establecía un plazo máximo de tres años para que la CRQ, CORTOLIMA y la CVC formularan el Plan de Manejo Ambiental. Sin embargo, de acuerdo con las comunidades, tras casi diez años no se conocen acciones concretas ni avances verificables por parte de las autoridades responsables.





