El Gobierno de Cuba aprobó una de las reformas económicas más profundas de las últimas décadas con el objetivo de enfrentar la crisis que atraviesa la isla. La decisión fue anunciada en La Habana y contempla cambios que comenzarán a implementarse de manera gradual, incluyendo la apertura a la banca privada, la flexibilización del mercado cambiario y la reducción de subsidios estatales.

Las medidas buscan impulsar la economía, atraer inversión y aumentar la productividad en medio de un escenario marcado por la inflación, la escasez de productos básicos y la caída de los ingresos del Estado. Además, las autoridades permitirán una mayor participación del sector privado en actividades económicas y advirtieron que las empresas públicas que no sean sostenibles podrían ser reestructuradas o liquidadas.

El plan también contempla reemplazar los subsidios generalizados por ayudas focalizadas para los sectores más vulnerables, mientras se avanza en una mayor liberalización de la economía. Con estas reformas, el Gobierno cubano busca modernizar su modelo económico y responder a los desafíos financieros que enfrenta el país, en lo que analistas consideran el mayor giro económico de la isla en más de seis décadas.