Durante una época en la que Estados Unidos era descrita como “una nación de borrachos”, mujeres como Carrie A. Nation y Frances Willard lideraron un movimiento contra el consumo de alcohol, impulsado por las consecuencias sociales que dejaba en muchas familias, como violencia, abandono y problemas económicos.

En 1874 nació la Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza, una organización que buscaba prohibir la fabricación y venta de bebidas alcohólicas. Con el liderazgo de Frances Willard, el movimiento amplió su lucha y entendió que para lograr cambios políticos las mujeres necesitaban participar en las decisiones del país, impulsando también la batalla por el derecho al voto femenino.

La presión de estos movimientos contribuyó a la aprobación de la prohibición del alcohol en 1919, pero la medida generó nuevos problemas como el aumento del crimen y el contrabando. Años después, con la organización de mujeres opositoras a la prohibición, el Congreso aprobó en 1933 la revocación de esa norma, marcando un momento clave en la participación política femenina en Estados Unidos.